El valor de lo imperfecto
- Connie Hunter
- 6 days ago
- 3 min read
Updated: 5 hours ago

La IA me ha hecho apreciar más lo imperfecto, los modelos que tienen arrugas, granitos, canas, ropa sin planchar. Entornos reales, no realistas ni hiperrealistas. Perros y gatos despeinados, naturalmente medio sucios, que caminan como les sale. Voces con gallos, roncas, agudas, graves, titubeantes, con tonos auténticos. La IA me ha hecho notar que mi estilo de escritura aún refleja que yo estoy detrás del texto. Que mi desorden mental llevado al papel, a veces, es una manera de invitar al lector a que me acompañe en la travesía de mis pensamientos. Que no pasa nada si no hay un llamado a la acción al final, si ese llamado a la acción que la IA da puede resultar falso y pretencioso. Pero también la IA me ha enseñado a aprovechar el tiempo cuando investigo, a recaudar datos y fuentes interesantes cuando necesito ahondar en un tema. Que corrige, traduce, mejora y sugiere ideas a una velocidad deshumanizada. No le resto valor a la IA en lo absoluto, me ha sorprendido la posibilidad de democratizar contenido, ya sea imágenes o textos, especialmente a empresas que no tienen los recursos para pagar a un profesional, o para quien quiere ahorrárselo porque considera que con ella lo tiene todo resuelto.
Añoro, y eso que llevamos poco en esto, las fotos reales de paisajes reales con gente real. Porque las imágenes de la IA empiezan a empalagarme y como resultado trato de salir más seguido a las calles, al parque, a las plazas, para asegurarme de que aún estamos aquí. Que los árboles no lucen todos los días igual, que su perfección no está en cómo se ven sino en su capacidad de estar, con o sin agua, de día o de noche. Con frío o con calor, con hojas o sin ellas. Que el movimiento de las ramas cuando sopla el viento lleva su ritmo, diferente e irrepetible cada día.
Últimamente me ha abrumado tanta perfección, como que todos los personajes creados con IA fueran parientes, sin importar la raza que representen. Que en medio de las arrugas, su piel sigue viéndose humectada y brillante. Es como si llevaran el mismo ADN. Como también me ha asustado la incapacidad de los productores de contenido de notar la imperfección de las 3 manos y los 8 dedos en anuncios publicitarios. No creo que le perdonan a la IA los errores, presiento que se trata de vagancia o poca observación.
Bajo el lema de “la IA lo hace todo” hay quienes delegan hasta las terapias psicológicas, el análisis de los estudios de laboratorio, el diseño del lugar que habitaremos, la asesoría de comunicación de su empresa y quién sabe cuánta cosas más. Presiento que muy pronto las marcas que querrán distinguirse de las demás, volverán a las imágenes reales hechas con personas de carne y hueso, fotógrafos y videógrafos con un estilo muy propio y cada vez más creativo. Volverán a los ilustradores que, usando sus herramientas analógicas o digitales, exploran nuevas técnicas y crean nuevas tendencias.
Si en este tiempo hay crisis en el mundo de la comunicación, tengo la esperanza de que quienes necesitan de ello despertarán de este sueño y pondrán límites, permitiendo que las inteligencias artificial y real convivan, sin que una reemplace a otra, aportando cada una lo que mejor sabe hacer.
Publicado en desdemitrinchera.com




Comments